Este año me he aventurado a hornear algo por NocheBuena y no llegar a casa y encontrarme la mesa puesta, creo que ya tocaba. Y como quería algo especial y que no fuera muy pesado, se me ocurrió hacer un capón, busqué en internet, llamé y el día 21 de diciembre lo tenía en casa, eso sí crudo, con huesos, alguna pluma y muchas cosas raras dentro que alguna pude aprovechar como los higaditos.
Y como yo no había deshuesado nunca un ave, cogí mi capón y me fui a casa de Rosalía del blog RossGastronomica y me lo dejó limpio de huesos menos las alas y el muslo, listo para rellenar, al día siguiente lo rellené y a esperar para el día 24 hornear.
La experiencia muy buena y todos en la mesa disfrutamos de la cena, tanto que no sobró nada
Con un sencillo acompañamiento que a quien mas y quien menos gustó.
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