Magdalenas caseras de toda la vida – Receta tradicional con copete

Magdalenas caseras de toda la vida – Receta tradicional con copete

¿A quién no le gusta una de estas dulces ilusiones para desayunar, merendar o incluso para esas noches en las que llegas a casa cansada y piensas «hoy ceno un vaso de leche con un par de magdalenas»?

 

 

Y es que da igual cómo las acompañes: mojadas en leche fría, en café con leche o en un buen tazón de cacao. Las magdalenas caseras son una de esas recetas que unen a toda la familia, desde los más pequeños hasta los mayores. Una dulce ilusión a la que nadie dice que no.

 

Un sabor que me acompaña desde siempre

Desde que tengo memoria, en mi casa siempre ha habido magdalenas. Un par en el cacao para empezar el día era lo habitual. Y una de las cosas que más me gustaba de pequeña era morder primero la capita de azúcar de arriba, desmigajar el resto y dejarlo empapándose en el cacao fresquito. ¡La mejor merienda del verano!

Con los años, esta receta se ha convertido en una de las que más preparo. Son las magdalenas de mi madre, con ese copete alto y crujiente por fuera, tierno y esponjoso por dentro. La receta es sencilla, con ingredientes que casi seguro tienes en casa, y el resultado es espectacular.

 

Ingredientes (para 24 magdalenas)

  • 5 huevos medianos (si son de campo, mucho mejor)
  • 250 g de azúcar
  • Ralladura de 1 limón
  • 250 ml de aceite de oliva suave
  • 1 sobre de levadura tipo Royal (el sobrecito rojo)
  • 250 g de harina de trigo

 

Elaboración

Opción con Thermomix

  1. Con la mariposa puesta, ponemos los huevos y el azúcar a 37 °C, velocidad 3½ durante 7 minutos.
  2. Añadimos la ralladura de limón y mezclamos a la misma velocidad, sin temperatura, durante 6 minutos.
  3. Incorporamos el aceite y seguimos a velocidad 3½ durante 3 minutos más.
  4. Pasamos la mezcla a un bol amplio.
  5. Añadimos la harina tamizada junto con la levadura y mezclamos con una lengua de silicona con movimientos envolventes, con cuidado de que no se baje la masa.

Opción a mano (con varillas)

  1. Batimos los huevos con el azúcar usando varillas eléctricas durante unos 10 minutos, hasta que la mezcla blanquee y duplique su volumen.
  2. Añadimos la ralladura de limón y seguimos batiendo un par de minutos.
  3. Incorporamos el aceite en hilo fino mientras seguimos batiendo a velocidad media durante 3 minutos.
  4. Tamizamos la harina con la levadura sobre la mezcla y mezclamos con una lengua de silicona con movimientos envolventes, sin batir, para que no se baje.

 

El secreto del copete

  1. Refrigeramos la masa como mínimo 1 hora (mejor toda la noche).
  2. Sacamos del frigorífico, removemos suavemente y rellenamos las cápsulas hasta ¾ de su capacidad.
  3. Volvemos a meter la bandeja en el frigorífico unos 10 minutos mientras precalentamos el horno a 230 °C con calor arriba y abajo.
  4. Justo antes de hornear, espolvoreamos un poco de azúcar por encima de cada magdalena.
  5. Horneamos durante 12-14 minutos. Si pinchamos con un palillo y sale limpio, ¡ya están listas!

 

Después del horno

Cuando las saquemos, dejamos reposar un par de minutos en la bandeja y después las colocamos sobre una rejilla para que terminen de enfriar. El mejor sitio para guardarlas es una lata metálica, que es donde los dulces se conservan mejor.

¿El resultado? Magdalenas con un copete generoso, crujientes por fuera y esponjosísimas por dentro. De esas que desaparecen en un suspiro.

Y una vez frías si puedes esperar, pues lista para mojar en la leche!!!!!!

Consejos para unas magdalenas perfectas

  • El frío es clave: cuanto más fría esté la masa al entrar al horno, mejor copete conseguirás. El contraste térmico entre la masa fría y el horno muy caliente es lo que hace que suba de golpe.
  • No abras el horno durante los primeros 10 minutos de horneado.
  • Cada horno es un mundo: vigila las tuyas y ajusta el tiempo según cómo se doren.
  • Aceite de oliva suave: no uses virgen extra porque su sabor es demasiado intenso para las magdalenas.
  • La harina siempre tamizada: así incorporas aire y evitas grumos.
 

¿Cuántas te comerías para desayunar? Cuéntamelo en los comentarios. ¡Hasta pronto y a disfrutar!


 



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